Arqueología Subacuática

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Investigaciones Sub-Acuáticas en Cuba


Estudio Arqueológico de Los Baños de Mar del Malecón Habanero 

Localizacion de los Baños de San Rafael en La Habana
Fig. 1.  Localización de Los Baños de Mar del Malecón

Estudio Arqueológico:
Baños de Mar del Malecón. Caso de estudio: Baños de San Rafael o del Recreo
Cap. Alessandro López Pérez, Arqueólogo Marino Lic. Iván Díaz Pelegrín, Geógrafo

El baño ha sido una de las actividades preferidas del hombre, tanto por placer como por razones de higiene, y en el ejercicio de esta actividad se han desarrollado multitud de formas. Es probable que la más temprana sea la costumbre de refrescarse en ríos, lagos o el mar. Nuestra investigación precisamente pretende acercarnos de manera explícita y concreta a los baños de la franja costera del Malecón de Ciudad de La Habana. Hoy en día se pueden apreciar interesantes estructuras de origen antrópico en el arrecife costero llamadas pocetas, las cuales se extienden por sectores contiguos, en unos casos y aislados en otros, desde el extremo Este del Malecón [Fig. 1] (muy cerca del Castillo San Salvador de la Punta) hasta las inmediaciones de la calle 8 en el céntrico municipio de Plaza de la Revolución (Vedado).

Cuando hace apenas seis meses nos planteamos la necesidad urgente de un estudio preliminar por parte del Departamento Naval, por la importancia que reviste para futuras investigaciones arqueológicas de nuestro Gabinete constatamos que estas construcciones se remontaban aproximadamente a finales del siglo XVIII en el caso de los baños que se extienden hacia la desaparecida Caleta de San Lázaro, y los que se prolongan a lo largo de la línea de costa del Malecón pertenecerían a la segunda década del siglo XIX. Luego de un análisis histórico-cartográfico y toponímico, auxiliados de los mapas temáticos y planos antiguos de mediados del siglo XIX y de otros planos de La Habana consultados en archivos y bibliotecas, fuimos entretejiendo la historia y descripción de cómo y cuándo surgieron dichos balnearios.

Según el sector, cada uno de estos baños se identificaba, por ejemplo de Este a Oeste con los Baños Campos de Elíseos, San Rafael o del Recreo, Los Soldados o de la Tropa, Las Delicias o de La Isleña, Beneficencia y los de Matazón. Cada una de estas estructuras se caracterizaba por poseer, en la mayoría de los casos (vista en planta), una morfología rectangular o cuadrada y se prolongan hasta la línea de costa con profundidades que oscilan entre 0,75 y los 2,0 m aproximadamente hacia un pequeño desnivel que se observa de forma general en la pendiente submarina. También podemos señalar los baños del Vedado, los cuales quedarán para la última fase de nuestra investigación.

Especial interés vertimos en detallar cada una de las particularidades de los baños desde las escaleras, huellas de poste y otros elementos de interés que nos muestran la evidencia de que existieron casas de baño, tanto de uso público como privado.

Interesante resultó, en medio de nuestra investigación, observar las canteras que se localizan más al sur de los Baños del Malecón y que colindan con el muro de esta obra hidrotécnica, que posiblemente sirvieron como fuente de suministro de sillares para la construcción de castillos o casas en nuestra ciudad. Otro de los hallazgos acertados al margen es una posible grada de construcción naval frente al canal de desagüe de aguas albañales de la ciudad. Ésta nos ha dejado muchas interrogantes para futuras investigaciones, pues la evidencia ha quedado destruida parcialmente por la construcción del canal y enmascarada a su vez por la proliferación de algas marinas ubicadas sobre el carso litoral de las posibles antegradas que han acelerado la erosión cársico-marina.

Debemos señalar que en el área de estudio son varios los factores que actúan negativamente: Primero el rompimiento hidráulico (abrasión marina) del oleaje durante los importantes eventos hidro-meteorológicos cada año, segundo los procesos redisolutivos de la corrosión química del carso litoral, la contaminación marina y la actividad antrópica. Estos factores transformadores de la ribera costera, en su conjunto cambian estas estructuras arqueológicas con el paso del tiempo.

Este trabajo es una aproximación a un estudio histórico-cartográfico, toponímico, físico-geográfico complejo y arqueológico que pensamos complementar con futuras investigaciones.

Asimismo, consideramos que la investigación que se propone contribuirá al estudio de los aspectos referentes a su mayor esplendor (en la época colonial) y su decadencia en la neocolonial.

Los primeros pasos que dimos en nuestra pesquisa fue enmarcar la zona de estudio con los antecedentes arqueológicos e históricos de la región, ya que no tenemos referencia de que hallan sido estudiados; no obstante, sí se han realizado algunas investigaciones históricas que permiten evaluar en términos generales algunas características arqueológicas generales del área aunque siempre imprecisas y con lagunas.
Baños en el Malecon
Por ende, realizamos un estudio arqueológico de los llamados Baños de Mar, teniéndose como punto de partida para tal pesquisa los Baños de San Rafael o del Recreo (Fig. 2). Este panorama arqueológico se localiza en la franja costera que colinda con el muro del Malecón Habanero y de Este a Oeste entre las calles Industria, Crespo y Águila respectivamente.

El problema identificado trata sobre una reconstrucción, teniendo como base la evidencia material in situ (pocetas, huellas de postes, canteras, etc.), el funcionamiento social de los baños de mar en sus distintas etapas (colonial y neocolonial), e instrumentar una hipótesis sobre el origen, estabilidad y decadencia de estos balnearios litorales producto del desarrollo urbanístico y otro de nuevas fuentes de recreo.

Como objetivo general nos planteamos establecer una reconstrucción histórica de los baños de mar durante las épocas colonial y neocolonial respectivamente, por medio de métodos científicos (histórico-cartográficos, toponímicos, físico-geográficos y arqueológicos).

Entre los objetivos específicos realizamos una revisión bibliográfica sobre los aspectos históricos de los baños litorales del Malecón, haciéndose mayor énfasis en los Baños de San Rafael o del Recreo. Caracterizamos además la Cartografía Histórica del área de estudio desde los siglos XVIII hasta inicios del XX. De esta forma, también mostramos la evolución de los nombres geográficos (topónimos) y caracterizar los principales componentes del medio físico (hidro-meteorológicos y geólogo-geomorfológicos) que su conocimiento es de gran utilidad para comprender los procesos de cambio a lo largo del tiempo en la franja costero-marina. Por último, el arqueológico que sería componer el hecho histórico-social en base al estudio de los vestigios que todavía existen, de lo que pudo ser los opulentos baños del Malecón, en base al conocimiento y análisis práctico de la evidencia material.

Para cumplir con el fin propuesto hicimos una exhaustiva búsqueda bibliográfica, así como una recopilación y análisis de la información existente. Se consultaron materiales científicos especializados o relacionados con el tema, además de la elaboración de versiones de gabinete para corroborar, comprobar y corregir la información en el campo.
Baños de Mar dobles
Dimensiones de los Baños de Mar
Consideramos que este estudio preliminar constituye un modesto aporte al conocimiento integral de los Baños de Mar del Malecón de Ciudad de La Habana, constituyendo así una experiencia más al desarrollo aplicado de las ciencias arqueológicas en Cuba.


El Naufragio de La Almiranta Nuestra Señora de Las Mercedes, 1698

Por Alessandro López Pérez, César García del Pino y Mónica Pavía Pérez

RESUMEN

El 13 de marzo de 1698 naufragó en la costa Norte de La Habana, el galeón “Nuestra Señora de las Mercedes”, que transportaba caudales y mercancías para la Metrópolis Española y estaba bajo el mando del almirante Don Bartolomé de Soto Avilés y Garibay.

Ocupaba en el momento del naufragio la posición de Almiranta, era la última nave del convoy en la Flota de Tierra Firme que después de invernar en La Habana, había zarpado hacia España.

La Almiranta desplazaba 909 toneladas y montaba 46 cañones. La pérdida del galeón se produjo por la “negligencia” del piloto Juan Días Lezcano, quien desestimando todas las advertencias y apartándose del más elemental sentido náutico, insistió en hacer un giro por tierra, que tuvo por resultado la varadura de la nave en los ya entonces conocidos “bajos de Sibarimar o Sibarima” al Este de la Bahía de La Habana. Se plasman además, una serie de documentos provenientes de fuentes primarias que por primera vez serán leídos. En ellos se trata sobre las operaciones de buceo y cómo se realizaban estas en tiempo de la colonia, documentos de los asentistas cubanos encargados de las operaciones de rescate de la Almiranta de galeones de Tierra Firme. También se hizo una síntesis de algunas de las partidas de carga que llevaba la nave, mercancías salvadas, valores perdidos en las operaciones de recuperación de la carga, así como los pagos a las diferentes personalidades con distintos rangos que participaron en el salvataje.

Esta modesta investigación fue producto del estudio de un expediente que consta de más de 300 folios. En el año 1984 se tomó la decisión de realizar todos los esfuerzos necesarios para localizar y excavar los restos del naufragio de esta Almiranta, por considerarlo de gran interés histórico-cultural.

Por primera vez en Cuba se aplicaron técnicas y metodologías de prospección, exploración y excavación de alto rigor científico. Estas operaciones se dilataron hasta el año 1991, salvando innumerables piezas de alto valor patrimonial, a su vez dicha labor sirvió de escuela en lo que respecta a la prospección geofísica para ser utilizada posteriormente en otros trabajos investigativos.

Cuba's Lost Treasure

Vea el interesante U-Tube del National Geographic Magazine relacionado con las Exploraciones Arqueológicas en Cuba.
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"Arqueología Subacuática en Cuba"

Reseña Histórica por el Cap. Alessandro López Pérez, Arqueólogo Marino y Arqlga Mónica Pavía Pérez.

Sección Naval del Gabinete de Arqueología.

Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH). Cuba.

Resumen:

Nuestro trabajo pretende reflejar las investigaciones arqueológicas en el medio marino llevados a cabo alrededor de la costas de Cuba, principalmente a partir de 1959. Se destacan los pioneros de estas investigaciones en nuestro país, instituciones que participaron en ella, compañías extranjeras que trataron de realizar rescates submarinos en esta plataforma insular. Pero el gran sentido de este escrito es resaltar las investigaciones científicas en este campo por la empresa Carisub, pionera y órgano rector que desarrolló exploraciones, investigaciones históricas, prospecciones geofísicas, excavaciones y conservación del material cultural extraído de nuestros fondos por más de dos décadas. Se mencionan los principales casos trabajado a lo largo de nuestro país, y una pequeña síntesis de las características de cada pecio investigado.

Desde los albores de la civilización, el género humano siempre ha experimentado la indomable seducción del mar o como dijera Álvaro Cunqueíro al alegar en sus Fábulas y leyendas de la mar:
 “El mar es mucho más complejo, en su realidad y en su fantasía, que todo lo que podamos imaginar desde tierra
.

Por ende, a lo largo de miles de años el hombre ha tomado la posición de unidad indisolublemente vinculada a los mitos y leyendas, la vida, la historia y la cultura de los asentamientos humanos florecidos en sus riberas. El mar ha sido y es aun el sendero donde están esculpidas las rutas transcendentales que durante centurias permitieron el encuentro y descubrimiento mutuo entre civilizaciones.

Con la invención de la escafandra autónoma hace más de medio siglo, por el conocido explorador francés Jacques Yves Cousteau y su colega, el ingeniero Emile Gagnan; se abrió para el mundo una nueva era en la exploración de los fondos marinos. A partir de entonces, y como resultado directo de esta invención, comienza a desarrollarse dentro de la ciencia arqueológica una nueva línea, la Arqueología Marina o Subacuática, la cual ha progresado formidablemente en breve tiempo.

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Fueron los arqueólogos norteamericanos Peter Throckmorton y George F. Bass, Padres de la Arqueología Subacuática, quienes aplicaron sus conocimientos científicos en la rama arqueológicas a los contextos litorales y subacuáticos, desarrollando así un conjunto de métodos y procedimientos histórico-antropológicos y técnicas de excavación en pecios históricos y sitios arqueológicos sumergidos –in situ–. De esta forma los arqueólogos terrestres, interesados en revelar las incógnitas que yacían ocultas bajo la frontera azul, no vacilaron en entrenarse hábilmente para estudiar las historias sumergidas del hombre del pasado.

La génesis de los trabajos submarinos en Cuba se remontan a su pasado aborigen, pero sin embargo su desarrollo se complementa en los rescates y trabajos subacuáticos que se llevaron a cabo en el periodo colonial. Que se tenga noticias referenciadas en documentos, la primera labor de buceo se realizó en Puerto Carena, en el primer cuarto del siglo XVI, donde se le toponeó una vía de agua a un barco de Hernández de Córdova, primer explorador de las costas de México. Posteriormente varias compañías de asentistas en San Cristóbal de La Habana se dedicaron a rescates de naufragios, labor esta que remuneraba en moneda fuerte a los que proyectaban estas difíciles tareas.

Nuestras aguas jugaron un rol importante dentro de las rutas comerciales de la Carrera de Indias que duró casi tres centurias, debido a la posición geográfico-estratégica que tuvo desde inicios del siglo XVI en que comenzó su protagonismo histórico. El complejo mareaje de la navegación antigua con sus crujientes naves de difícil maniobra, la escasa información cartográfica de un litoral con tan disímiles accidentes geográficos, las variables condiciones hidro-meteorológicas características de la región y la prolífera actividad de piratas y corsarios en el área del Caribe, fueron sin duda las principales causas propiciadoras de tanto infortunio naval durante cientos de años.

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Es por tal motivo que en la década de los años 60 surge la Arqueología Submarina en nuestro país, con la creación del Departamento de Investigaciones Subacuáticas del Instituto de Oceanología, perteneciente a la Academia de Ciencias de Cuba (ACC). Sus investigadores, aunque con insuficientes recursos, realizaron faenas de exploraciones y algunas excavaciones arqueológicas. En este período inicial se desarrollaron estas actividades, las cuales incluyeron las siguientes zonas: Península de Guanahacabibes, Pinar del Río; Guardalavaca, Holguín y la Zona frontal de la bahía de La Habana, Ciudad de La Habana.

Los principales trabajos se centraron en la zona frontal de la bahía de La Habana, especialmente en el crucero de guerra español Sánchez Barcaíztegui(1), el cual constituye uno de los sitios sumergidos de
de incalculable valor patrimonial para la cultura cubana (Hernández, C. A.; 2000).

(1) Este pecio tardío (más cercano cronológicamente a nuestro tiempo) se ubica en el canal de entrada de la bahía de La Habana a unos 200 metros del faro del Morro. El crucero español Sánchez Barcaíztegui zozobró en la madrugada del 18 de septiembre de 1895 producto de una violenta colisión con el vapor "Mortera"y como resultado de una confusa maniobra. Este pecio yace a una profundidad de 22-24 metros justo en el centro del canal de entrada al puerto y ha sido la escuela de todos los arqueólogos submarinos de nuestro país.

Aunque las excavaciones fueron ejecutadas manualmente, se dieron los primeros pasos en las labores arqueológicas, donde se elaboraron inicialmente croquis y posteriormente previos levantamientos topográficos de los sitios estudiados. Es de destacar que por primera vez se realizaba la conservación de piezas extraídas del fondo del mar y aunque la tendencia fue más bien de coleccionismo, no se puede negar que fueron los comienzos de esta disciplina en Cuba. Esta actividad la dirigieron Michael Montañés Caballero, Roger Montañes Caballero, y el buzo pionero Juan Álvarez Forteza.

En los años 70 del siglo XX, esta tarea la desarrolló el Banco Nacional de Cuba (BNC) sin resultados positivos. Sin embargo, en la misma década (1977-79) la impulsa el Comité Estatal de Finanzas (CEF) y es a partir de entonces que se dan los pasos iniciales para una avanzada aplicación tecnológica de excavaciones en contextos subacuáticos no utilizadas anteriormente, además de preparar un barco para estos fines, la motonave “Guaicán”, primero de su tipo en Cuba, construido en los astilleros de Manzanillo. Los precursores en esta disciplina “investigativa” fueron entre otros: Juan Nilo Otero (Jefe del Dpto. de Valores No Circulantes), César García del Pino (Investigador histórico), Juan Iduate Andux (Investigador histórico) Roberto López Juan (Tecnólogo, buzo) y Alessandro López Pérez (Capitán de barco y buzo arqueólogo).

Aunque la perspectiva de estos trabajos iniciales no centró su única atención en la búsqueda y recopilación de elementos históricos, sí propició que se formaran los predecesores de esta disciplina en el país. A su vez el Instituto Nacional de Turismo poseía un Departamento de Investigaciones Subacuáticas, donde se realizaron algunos intentos arqueológicos, similares al anterior y cuyos pilares fueron principalmente Juan Álvarez Forteza y Roger Montañés.

No es hasta 1980, que se fundió parte del Comité Estatal de Finanzas (CEF) con el Departamento de Investigaciones del Turismo para crear la empresa Carisub, S.A.  La incipiente marcha que dio la empresa Carisub, S.A. fue tomar la infraestructura necesaria para crear las bases sólidas de lo que posteriormente sería el trabajo científico desarrollado por más de dos décadas.

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El maestro César García del Pino (especialista en Historia Naval) y su colega Juan Iduate Andux, en orden de prioridad organizaron los archivos históricos que procedían de las instituciones: Archivo General de Indias (Sevilla, España); Archivos Históricos de Londres, Inglaterra; Archivo Nacional de Cuba(1).

También se organizó por estos especialistas todo lo concerniente a la historia naval en Cuba, que directa o indirectamente sirvió para complementarse con el trabajo arqueológico en contextos litorales y subacuáticos desarrollado con posterioridad (Colección de derroteros, mapas antiguos, estudios de la toponimia de las costas cubanas, por solo citar algunos ejemplos).

Una vez organizados estos expedientes históricos con fundamentos científicos, nos dedicamos al desarrollo y formación del primer laboratorio de conservación y preservación, donde se aplicaron tratamientos diferenciados a todas las evidencias arqueológicas extraídas en los trabajos de excavación, intentando no incurrir en los errores que se cometieron por falta de experiencia en las instituciones anteriormente mencionadas. Se implementaron y desarrollaron técnicas para diferentes tipos de materiales (Bronces y latones, metales ferrosos, plata, oro, plomo, peltre, madera, cerámica roja vidriada y no vidriada, lozas, porcelanas y semiporcelanas, vidrios y piedra). Hasta el momento se han recuperado más de 50 000 artefactos (Morriña, F.; M. Almeida y otros; 1999), destacándose entre éstas una amplísima colección de objetos de cerámica inglesa de finales del siglo XVIII, posiblemente la más amplia que se halla podido reunir en el mundo.

Posteriormente se estableció y preparó un Departamento de Buceo con excelentes condiciones, contando con la mejor tecnología utilizada hasta el momento para trabajar en aguas someras (inferiores a los 50 metros). Con este conjunto de técnicas se exploraron importantes zonas como el Real Fondeadero de La Habana (frente al castillo San Salvador de la Punta) en profundidades que oscilaban entre los 30 y 60 metros. Se prepararon barcos con tecnología de avanzada para desarrollar esta actividad. Una vez confeccionada la plataforma necesaria para efectuar los estudios arqueológicos, nos dispusimos a comenzar las exploraciones, prospecciones y excavaciones –in situ– de los sitios
seleccionados en mutuo acuerdo con historiadores, buzos y arqueólogos.

4(1) En la década de los 70 el profesor García del Pino estuvo en el Archivo de Indias, Sevilla, y en otros, recopilando información sobre temas relacionados con naufragios acaecidos en nuestras aguas.

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El primer trabajo que realizó la empresa Carisub, S.A. fue la excavación sistemática del crucero Sánchez Barcaíztegui, donde dicha excavación arrojó la mayor colección que hasta ahora existía en Cuba sobre el desarrollo de la sociedad en la última mitad del siglo XIX. Además, estas evidencias materiales se conservaron y estudiaron con un sentido totalmente arqueológico.

Pecio Sanchez Barcaistegui

Fig. 2: Pecio Sánchez Barcaistegui, 1895: Frontal del Morro, Habana, escuela de la arqueología submarina en Cuba. FOTOS: Nelson García.

Teniendo ya los barcos equipados y especialmente preparados para desarrollar la misión arqueológica que nos deparaba el futuro, nos dedicamos a realizar la mayor exploración de la cual se tenga noticia hasta la actualidad en la zona marítima de la Península de Guanahacabibes y el Grupo Insular de los Canarreos. Esto dio como resultado el descubrimiento de innumerables sitios de gran valor histórico y patrimonial, como por ejemplo: el sitio Sambo, donde por vez primera se realizaron los levantamientos topográficos de un sin número de naufragios que existen en dicho sitio arqueológico; otro ejemplo lo es un barco holandés de 1698, el cual fue topografiado y estudiado en el sitio Punta Holandés, en Guanahacabibes y otros más.

No es hasta 1985 que nos dimos a la tarea de encontrar una Almiranta de Tierra Firme llamada Nuestra Señora de las Mercedes y es donde por primera vez, para esta búsqueda, se aplicaron en Cuba métodos
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de detección y prospección geofísica en los bajos arrecifales de la Ensenada de Sibarimar, Guanabo
(López, A., C. García y Pavía, M.).

Entre los procedimientos utilizados cabe mencionar los siguientes: Inspección visual, magnetometría protónica y cuántica (de gran escala y localizada), detección microlocalizada de metales, y así como métodos sísmicos para investigar el perfil del subsuelo marino y ver de esta forma los espesores de sedimentos arenosos que podían cubrir a la Almiranta. Se cartografiaron en un mapa la distribución espacial de todas las anomalías existentes en un área bastante extensa. Ulteriormente la minuciosa revisión de este mapeo dio como resultado que a finales de los años 80 localizamos los restos perdidos de la Almiranta en esos bajos arrecifales.

Después de realizar una excavación extensiva en toda el área seleccionada (cuadrícula de investigación), se pudo extraer una gran colección de objetos de la última década del siglo XVII como monedas, pernería, porcelana china del período Kang Hsi (1662-1722), pebeteros, discos de plata y otros utensilios de uso personal, los cuales se estudiaron todos. Para sorpresa nuestra, la artillería era escasa al igual que las estructuras del maderamen de la nave y esto coincide plenamente con el expediente histórico que poseemos, pero esto fue el inicio del trabajo sistemático con consistentes bases científicas que a partir de este momento comenzamos a utilizar.

A la vez que se estaba excavando este sitio, se desarrolló un proyecto en el Archipiélago de los

Colorados denominado Exploración Sistemática de los Arrecifes de los Colorados(1)

(1) Arrecife de Barrera de Los Colorados: Representa el segundo de Cuba por su longitud y se extiende desde Punta Gobernadora hacia el oeste, casi de modo ininterrumpido, a lo largo de más de 200 Km., hasta terminar en el extremo Oeste del Banco de Sancho Pardo, a pocas millas del Cabo de San Antonio. Esta barrera coralina solo está interrumpida de manera importante por 13 pasas o canales de mediana profundidad, que permiten el acceso de embarcaciones de mediano calado a la costa Norte de Pinar del Río (Mirabal, A.; 1998).

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zona porque era travesía obligatoria de la flota de Tierra Firme y de Nueva España en su viaje indirecto hacia La Habana. Para desarrollar este proyecto se realizó una gran investigación histórica, cruzándose información etnológica con las comunidades locales, con gran tradición en el arte pesquero, de la región septentrional en la provincia Pinar del Río, además de estudiar la designación toponímica (evolución de los nombres geográficos del litoral) sobre los grupos insulares (cayos, cayuelos e islotes), quebrados, canales y/o canalizos, accidentes geográficos, etc. que nos podían aportar valiosa información. Algunos ejemplos son: Cabezo de los Lingotes, La Galera, Banco de Sancho Pardo, Banco de Pizarro y Fuxa.

Pecio de Fuxa
Fig. 3: Pecio de Fuxa o ¿Nuestra Señora del Rosario? (1590): Vista de las estructuras del maderamen (Plan de popa a proa).

FOTO: Nelson García.

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Se escogió la zona de trabajo arqueológico comprendida frente al Grupo Orográfico de los Órganos, por constituir un punto de arribada de las flotas españolas. Las características atípicas de este sistema montañoso del resto de las montañas, visibles a más de 5 millas náuticas de la línea de costa, lo hacen precisamente, el principal de Pinar del Río.

Una vez obtenida toda esta información se encontraron varios pecios de gran importancia histórico- cultural y arqueológica:

I.- Cayo Paraíso (Goleta Arrow), naufragio de gran relevancia por la abundante tipología de loza fina inglesa que se halló (creamware, pearlware y otras), nos ayudó a conocer con mayor exhaustividad la diversidad de formas y tipos de utensilios de lozas que se transportaban a las Américas hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX, tanto desde Gran Bretaña, como por otras vías indirectas como España, Estados Unidos y Jamaica, cuestión esta que está avalada por diversos documentos de archivos consultados (Roger Arrazcaeta, comunicación personal; 2004).

II.-Fuxa ¿o Nuestra Señora del Rosario?, siniestro histórico-natural de finales del siglo XVI, descubierto en un quebrado de la costa septentrional pinareña. En este pecio se encontró una estructura en perfecto estado de conservación y se realizó un estudio de todas las piezas del galeón en el cual, por primera vez en el mundo, se desarmaba por piezas una nao de la Carrera de Indias, manifestándose la utilización de métodos en arquitectura naval hasta ese momento no vistas. Se le realizó un estudio anatómico al maderamen para identificar su especie, arrojando esta investigación que la nao poseía aportes de maderas cubanas.

terminar en el extremo Oeste del Banco de Sancho Pardo, a pocas millas del Cabo de San Antonio. Esta barrera coralina solo está interrumpida de manera importante por 13 pasas o canales de mediana profundidad, que permiten el acceso de embarcaciones de mediano calado a la costa Norte de Pinar del Río (Mirabal, A.; 1998).

III.- Inés de Soto, importante zona de desastre del siglo XVI donde por vez primera se encuentra un armamento de época temprana para esa centuria como versos, cerbatanas, falconetes, etc. Por primera vez se hace un intento de estudiar las pretéritas condiciones fisiográficas del arrecife coralino asociado a los foráneos materiales arqueológicos con un enfoque bioarqueológico y estudio del paleofondo (López, A.; 1993). También se extrajeron más de treinta mil monedas de las primeras cecas y acuñaciones de América nunca vistas hasta la fecha del descubrimiento.

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Pecio Ines de Soto
Fig. 4: Pecio Inés de Soto (155…): Estudiando bombarda -in situ-.

FOTOS: Nelson García.

IV.- La Galera, pecio temprano del siglo XVI descubierto también en la costa septentrional de Pinar del Río, donde se observaron para esa fecha, métodos de fundición y armamentos bastante temprano.

V.- San Cayetano, navío perteneciente a la flota de Tierra Firme. A pesar de que aun se ignora la identificación de este pecio, a juzgar por los registros arqueológicos (en particular la numismática), el naufragio ocurrió en fecha posterior a 1681 (Ortega, O.; 2000). Se realizaron por vez primera excavaciones dirigidas con nuevos procedimientos metodológicos, partiendo de un enfoque paleogeomorfológico, para estudiar el paleorelieve y analizar evolutivamente los eventos hidro- dinámicos relacionados con los elementos foráneos que se distribuyen espacialmente tanto horizontal como verticalmente. Esta faena submarina nos sirvió además para minimizar los impactos negativos al arrecife de coral -in situ-. Finalmente quedó aseverado que la Geografía, la Geomorfología Litoral y Submarina y la Estratigrafía del Cuaternario son ciencias auxiliares de vital importancia para ser aplicadas en los estudios geoarqueológicos (A. López y Díaz, I.; 2003. Investigación inédita).

En los depósitos del antiguo Carisub, S.A. se pueden apreciar en buen estado de conservación las piezas procedentes de los naufragios anteriormente mencionados, al igual que en el Museo de la Real Fuerza.

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Entre los años 1994-95 se realizaron estudios sobre las técnicas tradicionales, que aun perduran, utilizadas por los carpinteros de ribera en la construcción naval, en particular los actuales núcleos poblacionales de Puerto Esperanza (Costa Norte de Pinar del Río) y Jacksonville (Costa Suroeste de Isla de la Juventud). Para tal pesquisa se partió de estudios de restos de estructuras navales excavadas por Carisub, S.A., así como de búsqueda, recopilación y análisis bibliográfico-documental. Finalmente se elaboró una serie de consideraciones que contribuyeron a los estudios etnográficos y de historia de la tecnología (López, A.; 2004). En estos años también se realizó un bojeo a Cuba de exploración arqueológica, empezando en la zona de Varadero, exactamente en Punta Icacos, y terminando en la Marina Hemingway, sede de Carisub. Los resultados obtenidos sumaron decenas de pecios a nuestro patrimonio arqueológico sumergido, con cronologías desde el siglo XVI al XIX, hallándose hasta el momento, los pecios más antiguos de América.

En el año 2001 se aplicó por vez primera un Sistema de Información Geográfica (SIG) de formato vectorial a los estudios de Arqueología en contextos litorales y subacuáticos. Esta pesquisa se realizó con el objetivo de crear una base digital que sirviera de soporte para incorporar informaciones temáticas. El área de estudio fue la vertiente costero-marina Norte-Sur de la provincia Pinar del Río. La Cartografía Temática Digital de materiales aero-cartográficos (mapas topográficos, cartas náuticas y algunas fotos aéreas), desde la llanura costera hasta el borde de la plataforma insular septentrional pinareña, resultó de gran importancia para la implementación de un Sistema de Gestión de Bases de Datos (SGBD) a partir del SIG. De esta forma, quedó confeccionado parcialmente el primer censo de sitios arqueológicos subacuáticos, pecios históricos y evidencias arqueológicas georreferenciadas por GPS en su mayoría (70%) (Díaz, I. y C. Alonso; 2001).

La empresa Carisub, S.A., en sus más de 20 años de existencia ha explorado y salvado más de 100 naufragios provenientes de nuestros fondos marinos en la plataforma insular. Ha realizado estudios arqueológicos tanto en contextos subacuáticos como litorales, además de pesquisas en la red molecular y anatómica para la identificación de la madera (pecio de Fuxa). Ha descubierto el armamento de artillería naval más antiguo de América, del cual se tenga noticia, ubicado en la costa septentrional de la provincia Holguín.

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Naufragios documentados en Cuba
Fig. 5: Más de 2000 naufragios documentados y 130 sitios arqueológicos subacuáticos. Estas búsquedas y hallazgos fueron realizados por diversas instituciones(1) del país desde la década del 60 del pasado siglo hasta nuestros días.

Esta entidad se convirtió en la institución pionera de la actividad subacuática en Cuba y a su vez en el órgano rector que regía las labores de prospección, rescate e investigación de pecios históricos en la plataforma insular del Archipiélago Cubano. Desde el año 2000 hasta nuestros días Carisub, S.A. fue absorbida por Sermar, S.A., empresa perteneciente al Grupo Empresarial de las FAR y dedicada a la ejecución de obras hidrotécnicas, que a su vez tiene un Departamento de Arqueología encargado de llevar a cabo la actividad.

El Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH) posee una sección, encargado de proyectar, realizar y controlar las investigaciones científicas (teóricas y aplicadas) de estudios arqueológicos sobre la Historia Naval de Cuba, relacionada directa o indirectamente con la Ciudad de San Cristóbal de La Habana y su puerto. Además realiza investigaciones arqueológicas en contextos litorales y subacuáticos en el Archipiélago Cubano, que tengan dentro de su contenido la relación sitio arqueológico – La Habana. Imparte ciclos de conferencias sobre temas náuticos, ejecuta curso de arqueología subacuática y publica libros sobre eventos navales en la época colonial. También se estudian sitios arqueológicos prehistóricos (culturas aborígenes)

(1) Departamento de Investigaciones Submarinas del Instituto de Oceanología (Academia de Ciencias de Cuba, Comité Estatal de Finanzas (CEF), Departamento de Investigaciones Subacuáticas del Instituto Nacional de Turismo, Departamento de Arqueología e Historia de Carisub, S.A. y Gabinete de Arqueología (Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana).

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 actualmente sumergidos en zonas costeras. Esta sección ha apoyado trabajos arqueológicos internacionales con un especialista en la República de Mozambique, excavando varios pecios y por primera vez se le realiza el estudio a la arquitectura naval de una nao redonda portuguesa de principios del siglo XVII. También resulta de vital importancia para el desempeño de nuestra actividad herramientas de trabajo y ciencias auxiliares como la Historia, Topografía, Geodesia y Cartografía, Geografía, Sistemas de Información Geográficas, Toponimia, Etnoarqueología, Antropología, Estratigrafía, Oceanografía Física, Meteorología- Climatología, Geomorfología Litoral y Submarina.

Pioneros de la actividad arqueológica subacuática en Cuba:


1- César García del Pino: Máster en Ciencias Arqueológicas e Historiador.
2.- Juan Iduate Andux: Investigador histórico.
3.- Juan Álvarez Forteza: Buzo profesional ÕÕÕ CMAS
4.- Michael Montañés Caballero: Buzo profesional ÕÕÕ CMAS
5.- Roger Montañés: Arqueólogo subacuático y buzo profesional ÕÕÕ CMAS
6.- Alberto Korda: Fotógrafo profesional.
7.- Antonio Munné Romeo: Buzo profesional ÕÕÕ CMAS
8.- Roberto López Juan: Buzo y tecnólogo.
9.- Manuel González: Buzo profesional ÕÕÕ CMAS
10.- Nelson García Portilla: Fotógrafo, camarógrafo y buzo profesional ÕÕÕ CMAS
11.- Carlos Fonseca: Fotógrafo, camarógrafo y buzo profesional ÕÕÕ CMAS
12.-Juan Carlos Maza: Patrón de Barco y buzo profesional
13.- Vicente La Guardia: Navegante y buzo profesional ÕÕÕ CMAS
14.- Alessandro López Pérez: Capitán de barco, arqueólogo y buzo profesional ÕÕÕ CMAS.

Investigadores cubanos que colaboraron de forma directa e indirecta en el conocimiento de la actividad histórico-arqueológica (subacuática) desarrollada en nuestro país:

1.- Lourdes S. Domínguez: Dra. en Ciencias Históricas, esp. en Arqueología, Msc.
2.- Raquel Carrera Rivery: Dra. en Ciencias Biológicas.

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3.- Roger Arrazcaeta Delgado: Arqueólogo y Director del Gabinete de Arqueología.
4.- Gabino La Rosa Corso: Dr. en Ciencias Históricas, esp. en Arqueología.
5.- Pedro Pablo Godo: Dr. en Ciencias Históricas, esp. en Arqueología.
6.- Fernando Ortega Sastriques: Dr. en Ciencias.
7.- Manuel Rivero de la Calle: Dr. en Ciencias.
8.- Manuel García de Castro Ruíz: Dr. en Ciencias Geográficas y Profesor titular.
9.- Juan Navarro: Dr. en Ciencias Geográficas.
10.- Nancy Revilla: Dra. en Ciencias Geográficas.
11.- Nereyda Martínez: Dra. en Ciencias Biológicas.
12.- Efraín Arrazcaeta Alejandro: Historiador del Municipio de Batabanó y Director del Museo
Municipal de la Localidad.

Instituciones nacionales que han realizado rescates subacuáticos en Cuba:

1.- Instituto de Oceanología (Dpto. de Investigaciones Subacuáticas):
Sitios: Sánchez Barcaíztegui, Guardalavaca, Península de Guanahacabibes.
2.- Banco Nacional de Cuba (Grupo de Rescate Subacuático):
Sitios: Cayo Verde, Frontal de La Habana, pecio del Patricio Lumumba.
3.- Comité Estatal de Finanzas (Grupo de Rescate de Valores No Circulantes):
Sitios: Exploración en el Archipiélago Sabana-Camaguey, Ensenada de Bacuranao, Ensenada de

Sibarimar.

4.- INTUR (Dpto. de Investigaciones Subacuáticas): Sitios: Sambo, Sur de Isla de Pinos, etc.
5.- Carisub, S.A. (Corporación CIMEX):

Sitios: Más de 100 pecios históricos investigados.

6.- Grupo Batabanó (perteneciente al Museo de la localidad):
Sitios: Muelle Real del Surgidero de Batabanó y zona marítima limítrofe a éste.
7.- Geocuba (Geomar-Asociaciones Extranjeras): Sitios: Ver acápite IV.
8.- SERMAR, S. A (MINFAR):
Sitios: Frontal de la bahía de La Habana, asociación extranjera Ramal Ventures, Ltd y actualmente trabaja en sociedad con la compañía del Instituto Europeo de Arqueología Submarina, dirigido por Frank Goddio.
9.- Gabinete de Arqueología-Geomar:

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Sitios: Frontal de La Habana, pecio San Antonio.
10.- Antillana de Salvamento (MITRANS).

Sitios: Encargada de los rescates de naufragios modernos en aguas cubanas y del Caribe.

11.- Sección Naval, Gabinete de Arqueología,
Sitios: Franja costera de Playas del Este, Contexto Aborigen Sumergido de Punta Macao, Guanahacabibes (Sectores litorales y subacuáticos), Frontal de la Habana desde el Río Almendares a Boca de Cojimar y Grada de construcción naval de Boca de Jaruco y sectores adyacentes desde el Rio de Jaruco hasta Bacunayagua , tanto sumergidos como litorales.

Entre 1980-2003 Carisub, S.A. ha explorado más de 100 naufragios alrededor de la plataforma insular cubana, así como ha excavado y estudiado los siguientes pecios:

1.- Sánchez Barcaíztegui, Bahía de La Habana.
2.- Sambo, Archipiélago de los Canarreos.
3.- San Antonio, bahía de La Habana.
4.- Punta del Holandés, Península de Guanahacabibes.
5.- Real Fondeadero de La Habana, frontal de la bahía de La Habana.
6.- Sitio de los 5 cañones, Oeste frontal de la bahía de La Habana.
7.- Nuestra Señora de Las Mercedes, Ensenada de Sibarimar, Guanabo.
8.- Los Muñequitos (Goleta Arrow), Cayo Paraíso, Pinar del Río.
9.- Fuxa o ¿Nuestra Señora del Rosario?, Pinar del Río.
10.- Inés de Soto, Pinar del Río.
11.- Lingote I y II, Pinar del Río.
12.- San Cayetano, Pinar del Río.

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Excavacion en San Cayetano Cuba

Fig. 6: Excavación en San Cayetano en el último estrato carbonatado. Siglo XVII.

FOTOS: Bernabé Castillo Huerta.

13.- Los Astrolabios, Pinar del Río.
14.- La Galera, Pinar del Río.
15.- Zorrita (La Tabla), Pinar del Río.
16.- El Pinto, Pinar del Río.
17.- Sancho Pardo, Pinar del Río.
18.- Las Calabazas, Pinar del Río.
19.- Bajo Nicolao, Archipiélago Sabana-Camagüey.
20.- Cayo Verde, Archipiélago Sabana-Camagüey.
21.- Más de veinte sitios arqueológicos subacuáticos en la Península de Guanahacabibes.
22.- Guardalavaca (Malaqueta), Holguín. Donde encontramos el armamento más antiguo de Cuba.

Documentales realizados en Carisub, S. A.:

1.- El Desastre del Barcaíztegui (1980-81). Por René David.
2.- La Isla del Tesoro Azul (1984-85). Por Fernando Pérez y Roger Montañés.

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3.- ¡Hola Mar! (1987-88). ICRT y Carisub, S.A.
4.- El Naufragio de la Almiranta (1990). Por Jorge Soliño.
5.- La Flota de Cervera (1991). Por Jorge Soliño.
6.- Hombres trabajando (1991). Por Jorge Soliño.
7.- Historias Sumergidas (12 capítulos) (1991). Por Rogelio París.
8.- Cuba: The Lost Treasure (1992-93). National Geographic Society (NGS), EUA.
9.- La Isla del Tesoro (2001-02). María Monique, Francia.

Científicos extranjeros que en un momento determinado asesoraron indirectamente al conocimiento de la actividad histórico-arqueológica (subacuática) desarrollada en nuestro país:

1.- Susan Hendrickson: Paleontóloga y buzo profesional, EUA. Instituto Europeo de Arqueología
Submarina, Francia.
2.-Peter Throckmorton: Arqueólogo marítimo, Nova Oceanographic Center, Florida, EUA. (Fallecido).
3.- George F. Bass: Arqueólogo marítimo y profesor emérito, Institute of Nautical Archaeology (INA), Texas, EUA.
4.- Donny L. Hamilton: Presidente del Institute of Nautical Archaeology (INA), Texas, EUA.
5.- Robert Grenier: Arqueólogo subacuático y director del Departamento de Arqueología Submarina del Gobierno de Canadá.
6.- Roger C. Smith: Arqueólogo subacuático, Archaeological Research Section, Bureau of
Archaeological Research, Division of Historical Resources, The Capitol, Florida, EUA.
7. - Donald H. Keith: Doctor en Filosofía y arqueólogo, Ships of Discovery, Corpus Christi Museum, Texas, EUA.
8. - J. Barto Arnold III, M.A.: Presidente de la Society for Historical Archaeology, EUA.
9. - Jerome L. Hall: Profesor adjunto del Institute of Nautical Archaeology (INA), Texas, EUA.
10. - Denise C. Lakey: Investigador de archivos históricos, Ships of Exploration and Discovery
Research, Texas, EUA.
11.- Pilar Luna Errenguerena: Subdirectora de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de
Historia y Antropología (INHA), Distrito Federal, México.
12. - Eugene Lyon: Doctor en Filosofía, Center for Historic Research at Flagler College, St. Augustine
Foundation, Florida, EUA.
13. - J. Richard Steffy: Profesor de Antropología, Texas A&M University, Ship Reconstructor of the
Institute of Nautical Archaeology (INA), Texas, EUA.
14.- Franck Goddio: Director del Instituto Europeo de Arqueología Submarina, Francia.

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Instituciones y compañías extranjeras dedicadas a los “rescates arqueológicos” que operaron en Cuba entre 1997–2002 (1):

1.- Canpack Diver, Inc. (North Vancouver, Canadá): Exploró el Noreste de Punta Hicacos y excavó en la Ensenada de Sibarimar (Guanabo) el pecio Nuestra Señora de las Mercedes, ya excavado por Carisub, S.A.
2.- Visagold, Ltd. (Canadá) y Geomar (Cuba): Exploró en el Archipiélago Sabana-Camaguey y un sector del Archipiélago de los Colorados (Excavó en el pecio Palemón), ya explorado por Carisub, S.A.
3.- Africub, Ltd. (Sudáfrica) y Geomar (Cuba): Exploró en los Jardines o Jardinillos de la Reina y excavó en la desembocadura del río Guanabo, ya explorado por Carisub, S.A.
4.- Ramal Ventures, Ltd. (Italia) y Sermar (Cuba): Exploró en el Archipiélago de los Colorados,

Península de Guanahacabibes y frontal de La Habana, ya explorado por Carisub, S.A.

5.- Exploramar (Canadá) y Geomar (Cuba): Proyecto de la oceanógrafa Paulina Zelintski que exploró en aguas profundas el frontal de la bahía de La Habana y la franja marina de la Península de Guanahacabibes.
6.- Instituto Europeo de Arqueología Submarina (París, Francia) y Carisub, S.A. (Cuba): El arqueólogo Franck Goddio explora la franja marina de la Península de Guanahacabibes en busca del barco de Juan de Ávalos (1524). En estos momentos trabaja asociado a SERMAR con el mismo propósito.

Cazadores de tesoros (Treasure hunters) que visitaron a Cuba con vistas a desarrollar trabajos de rescate, a los cuales el gobierno cubano no les dio la autorización de trabajo.

1.- Norman Scott: Finales de la década de los años 70 del pasado siglo.
2.- Arthur Hartman: Finales de la década de los años 70 y principio de los 90 del pasado siglo.
3.- Robert Marx: Principio de la década de los años 80 del pasado siglo.
4.- Robert Weaver: Mediados de la década de los años 80 del pasado siglo.
5.- Robert Stenuit: Principio de los años 90 del pasado siglo.
La biodiversidad marina, tan colmada de color y vida de la plataforma insular del Archipiélago
Cubano, encubre en sus entrañas gran parte de una historia que floreció con la aurora del llamado

(1) A estas compañías se les cerró el contrato por nuevos acuerdos gubernamentales, quedando solo el Instituto Europeo de Arqueología, dirigido por F. Goddio, que opera con la empresa SERMAR S.A.

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Encuentro Cultural entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Es así como abrigados por cientos de años de mutaciones vivientes y cambios hidro-dinámicos del lecho marino, yacen ocultos aún restos de naufragios y en ellos un jactancioso caudal del testimonio cultural de las acaecidas embarcaciones de la Carrera de Indias. Por ende, la principal tarea arqueológica que se ha llevado a cabo en Cuba es la salvaguarda, para las venideras generaciones, de nuestro legado cultural y natural subacuático. Ejemplo de la conservación -in situ- ejercida en nuestro país por más de una década, lo confirma Robert Grenier (2001), arqueólogo subacuático para Parcs Canada, al ratificar lo siguiente: “Los pecios pueden quedarse miles de años bajo el agua conservando su interés y su riqueza arqueológica. Si hay destrucción natural, se produce generalmente mucho antes del final del primer siglo de inmersión. El hundimiento y enterramiento relativamente rápidos de una buena parte de los cascos de madera y de su contenido pueden contribuir a preservarlos y a protegerlos de los efectos destructores de los elementos a largo plazo”.

La reserva empírica de nuestra experiencia es el cúmulo de una sabiduría obtenida de hombres, que adoleciendo de conocimientos arqueológicos, tuvieron la aptitud de poder interpretar las costumbres y hechos culturales que en un remoto pasado los antecedieron. Estos sabios, son los que han ayudado a rescatar en sí nuestro patrimonio sumergido. Ellos son: carpinteros de ribera, pescadores profesionales, deportivos y submarinos, buzos aficionados y profesionales, cangrejeros,  MGR y todo aquel que se dispone a enfrentar el mar. Por otra parte, se fueron sumando con el tiempo los hombres de ciencia, los cuales le dieron un sello de distinción a nuestro trabajo al aplicar sus conocimientos de estudios superiores y corroborándolos con la valiosa información aportada por las comunidades costeras por medio de la Etnoarqueología, estudios toponímicos (Litonimia), Geografía y Cartografía Histórica, etc.

Bienaventurado sea aquel que posea la sabiduría cedida por aquellos hombres de mar.

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BIBLIOGRAFÍA

1. Arrazcaeta, R y A. López. (1998): “400 años de historia sumergida. Un galeón perdido en las aguas de Cuba”. En: Revista Mar y Pesca. No. 308, Mayo, Ediciones Pontón Caribe, S.A . Ciudad de La Habana, Cuba. pp. 28-33.

2. Arnold, J. B. y R. Weddle. (1978): The Nautical Archeology of Padre Island. The spanish shipwrecks of 1554. En: Studies in Archeology. Texas Antiquities Committee Publication No.7, United Kingdom Edition. Academic Press, inc., 460 p.

3. Arrazcaeta, R y A. López; A. Quevedo; I. Rodriguez y G. Falcón. (2001): “Arqueología de una grada de construcción naval en Boca de Jaruco”. En: Boletín No. 1, Año 1, Sección de Arqueología. Gabinete de Arqueología, Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, Cuba, pp. 4-13.

4. Bass, G. F. (1972): “A history of Seafaring based on underwater archaeology”. (G. F. Bass, Ed.).
Thames and Hudson, London, England, 320 p.

5. Colectivo de autores. (2002): Naufragios documentados y pecios descubiertos por zonas en Cuba”. En: Expediente arqueológico No. 1-67. Monografía. Dpto. de Arqueología e Historia, Carisub, S.A., Ciudad de La Habana, Cuba. Inédito, 40 p.

6. Cunqueíro, A. (1983): “Fábulas y leyendas de la mar”. Tusquets, Barcelona, España.

7. A. López y Díaz, I. (2005): Estudio del paleoambiente hidrodinámico del pecio histórico San

Cayetano”. Monografía Inédita.

8. Díaz, I. y C. Alonso. (2001): La Cartografía Temática Digital al servicio de la Arqueología

Subacuática”. Monografía. Departamento de Arqueología e Historia, Carisub, S.A., Ciudad de La

Habana, Cuba. Inédito, 78 p.

20

9.Grenier, R. (2001):Las ventajas de la preservación in situ”. En: Rev. Fuentes UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Centro UNESCO de Cataluña, Barcelona, España, No. 140 – Diciembre, pp. 6-7.

10. Hernández, C. A. (2000): El desastre del Sánchez Barcaíztegu”i. En: Rev. Opus Habana.
Sección: Arkaios Colonial. Vol. IV, No. 2, Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana
(OHCH). Cuba. pp. 40-47.
11. López, A. (1993): Levantamiento, detección y excavación en el pecio Inés de Soto. Estudio del Paleo-fondo”. Monografía. Departamento de Arqueología e Historia, Carisub, S.A., Ciudad de La Habana, Cuba, Inédito, 100 p.
12. López, A., C. García y Pavía, M (2005): 1698: El naufragio de la Almiranta Nuestra Señora de las Mercedes”. En: Boletín Gabinete de Arqueología. Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH).
12. López, A. y M. Pavía (2004): “Serie: Malhechores de la Mar. Corsarios, Filibusteros, Piratas, Negreros, Raqueros y Contrabandistas del siglo XVI, XVII, XVIII y XIX y su relación con La Habana, Antología Cronológica”. Gabinete de Arqueología, Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), Cuba, En Prensa.
13. López, A. (2004): La sustitución de las maderas ibéricas por las autóctonas cubanas en la construcción naval”. En: Boletín No. 3, Año 3, Sección de Arqueología. Gabinete de Arqueología, Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, Cuba, pp. 41-50.
14. López, A. y M. Pavía (2004): “Naufragios relacionados con La Habana Colonial. Operaciones de buceo, rescate y salvamento. Antología Cronológica”. Gabinete de Arqueología, Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), Cuba, En Prensa.
15. Mirabal, A. (1998): El Arrecife Coralino”. En: “Naufragio en Inés de Soto: Un hallazgo de cuatro siglos”. Carisub, S.A., Corporación CIMEX, S.A., Ciudad de La Habana, Cuba, pp. 69-86.

21

16. Morriña, F.; Escobar, F. y M. Almeida (1999): La preservación del Patrimonio Cultural Sumergido”. Departamento de Arqueología e Historia, Carisub, S.A., Ciudad de La Habana, Cuba, Inédito, 10 p.
17. Ortega, O. (2000): Informe histórico sobre los posibles casos relacionados con el naufragio de San Cayetano”. Departamento de Arqueología e Historia, Carisub, S.A., Ciudad de La Habana, Cuba, Inédito, 30 p.

18. Smith, R. C. (1989): Vanguard of Empire: 15th –and 16th– century iberian ship technology in the age of discovery”. Tesis de Doctorado, University of Virginia, USA.

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Las Maderas Cubanas en la 
Construcción Naval

Galeones en puerto

El elogio al trabajo de las Maderas Cubanas en la Construcción Naval es más que merecido; yo siempre he intentado que la investigación histórica traiga a la luz la verdad de los hechos y ello requiere de un despliegue de amplia labor y mucha profesionalidad; eso te hace un investigador creíble y al que acuden con frecuencia con la absoluta seguridad de que van por el camino correcto.
Max Gómez
Historiador

Método de Construcción

El proceso completo de construcción y aparejo de un galeón duraba aproximadamente dos años y muchas veces fueron reparados o terminados con maderas americanas que fue el caso del pecio del Fuxa antes mencionado. Investigaciones sobre la identidad de estas maderas realizadas al material arqueológico subacuático en diferentes sitios de Cuba y España, han arrojado la presencia de maderas de nuestra flora desde los inicios del siglo XVII con la nao del Armazón sólida de Roble Europeo (Quercus sp.) perteneciente a la nao del Quebrado de Fuxa, Pinar del Rio, Cuba.
Hay evidencias en tiempos ya más avanzados de la construcción total de las naves con maderas cubanas como fue el caso de la Santísima Trinidad y otras.

A la usanza española y europea, adecuada para la construcción naval, los arboles se seleccionaban en el bosque según su forma y ramificación para diferentes partes del buque, realizando una entresaca que dejaba al resto en su estado natural.

Además, mediante el empleo de plantillas se buscaban los pies que estuvieran ahorquillados, dejando los mejores, los pies rectos. Este método de entresaca no influyó en gran medida en la deforestación de las islas, aunque sí en la pérdida de especies importantes como la caoba (Swetenia mahagoni) , el guayacán (Guaiacum officinalis) y el cedro (Cedrela odorata), sobre todo en las zonas próximas a los astilleros o en las accesibles para su transporte por vías de saca o ríos cuando en las proximidades de los astilleros escaseaba la madera.
Curvas para cortar la madera
Curvas de las maderas del diccionario
Marques de la Victoria 1719.


Navío Santísima Trinidad
Navío "Santísima Trinidad"

Maderas usadas en la Construcción Naval

Laoba (Swietenia mahogani), el guayacán (Guaiacum sp.), ocuje (Calophyllum sp.) ,el jucaro (Bucida buceras) y otras maderas utilizadas en la construcción de navíos en Cuba fueron protegidas en aquellos tiempos. El monopolio de la Corona sobre la explotación forestal chocó de frente con los intereses de los hacendados originando un conflicto entre Marina y Hacendados que duró hasta 1815.

Entre las maderas duras que se usaban para el fondo estaba el sabicú (Lysiloma sabicu) , esta madera presenta la doble cualidad de ser incorruptible y conjuntar perfectamente con el roble, la caoba (Swietenia mahagoni) muy apropiada para timones, bombas, baos y tambores y el cedro (Cedrela odorata) más ligero, para la entabladura del navío.


Fotografías de las maderas usadas

Muestras de las maderas usadas
Muestras de algunas de las maderas usadas en la Construcción Naval.


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Traducciones -Translations

Spanish Flag    US Flag



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